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Las negociaciones en el área agrícola pintan muy
difíciles: Pocas
ventajas para los textileros en los acuerdos con EE.UU. Los empresarios de zonas francas de Centroamérica -al igual que los de República Dominicana- son los que han dado mayor impulso a las gestiones para un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos, pero al final podrían sacar muy pocos beneficios de las negociaciones. Los fabricantes de ropa en las zonas francas de Centroamérica quieren más. Los productores estadounidenses de tela no parecen dispuestos a permitir nuevas concesiones. El pulso entre ambas partes pinta duro y prolongado, en el marco de las negociaciones para un acuerdo de libre comercio (CAFTA, por sus siglas en inglés) entre EE.UU. y América Central. Las negociaciones comenzarán de manera oficial el 8 de enero del año próximo, pero desde ya los sectores toman sus posiciones. Los productores de textiles de los Estados Unidos proponen copiar en el CAFTA las restricciones que se establecen en la Iniciativa para la Cuenca del Caribe (ICC). La ICC exime de aranceles a la ropa fabricada en Centroamérica con tela e hilo estadounidenses, pero limita la entrada libre de impuestos a las confecciones elaboradas con tela de la región, aún si estas llevan hilo proveniente de los Estados Unidos. Pero los centroamericanos están en desacuerdo. Si fuera así, el único beneficio que obtendría la industria textil centroamericana con el CAFTA sería la seguridad del esquema de comercio, ya que en la actualidad, como ocurre con República Dominicana, casi toda la producción de las zonas francas de esa región entra a Estados Unidos sin pagar arancel. Alfredo Millán, secretario del Consejo Centroamericano y Caribeño de Textiles y Confecciones (CACTAC) -citado por El Diario de Hoy, de El Salvador- consideró como "altamente proteccionista" la posición de los textileros estadounidenses, por tratar de imponer reglas de origen que obligarían a los productores de Centroamérica a utilizar sólo materia prima de Estados Unidos.Los fabricantes de ropa centroamericanos aspiran lograr en el CAFTA condiciones plenas de libre comercio, es decir, entrada sin aranceles ni cuotas para las prendas de tejido plano y de punto, aunque sea fabricada con telas producidas en la región. El tema del comercio textil genera tanta polémica que en las negociaciones EE.UU.-Centroamérica probablemente se establecerá, a petición de las empresas textileras estadounidenses, una mesa de trabajo que se dedicará exclusivamente a la discusión de ese aspecto. Nada queda fuera Urgió a los gobiernos y los líderes centroamericanos a que impulsen las reformas económicas como acicate para el comercio y la inversión y allanar el camino para el acuerdo de libre comercio. Se espera que el CAFTA esté listo para diciembre del 2003. Hace pocos días, otro subsecretario de Comercio, William H. Lash, manifestó en República Dominicana que este país debe hacer reformas, sobre todo en lo relativo a la propiedad intelectual y las representaciones comerciales, antes de plantear la posibilidad de un acuerdo bilateral. En el caso de Centroamérica, Estados Unidos es el principal destino
para las exportaciones de los cinco países del istmo. El año pasado, por
ejemplo, esas naciones vendieron a los estadounidenses productos por 8,750
millones de dólares. Mientras, el 54 por ciento de las compras
internacionales de los centroamericanos provienen de EE.UU.. Productos agrícolas De todas maneras, se da por descontado que los centroamericanos querrán vender sus productos agrícolas, textiles y farmacéuticos en condiciones de libre comercio, mientras que EE.UU. buscará aumentar sus exportaciones de pollo, maíz y otros productos agrícolas. La estrategia de EE.UU. La estrategia -señalaba The New York Times en una historia publicada
el miércoles-- se enfoca en la negociación de acuerdos con países
individuales y pequeñas regiones, para construir un soporte para
proyectos más ambiciosos, como el ALCA, y para un nuevo acuerdo global en
la OMC.
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