Miércoles 27 de diciembre de 2006
Gerald R. Ford (1913-2006)
Cuando Gerald R. Ford se juramentó como presidente, el 9 de agosto de 1974, declaró: “Asumo la presidencia bajo circunstancias extraordinarias… Esta es una hora de la historia que perturba nuestra mente y hiere nuestros corazones”.
De hecho, fue un momento sin precedentes. Él fue el primer vicepresidente electo bajo los términos de la Enmienda 25 y, como consecuencia del escándalo Watergate, sucedió al primer presidente que renunció a su puesto en la historia de Estados Unidos.
Ford confrontó tareas casi insuperables. Hubo desafíos de manejo de inflación, revivir una economía deprimida, resolver cortes crónicos de energía y tratar de asegurar la paz mundial.
El presidente actuó para marcar el camino hacia la intervención gubernamental y el gasto como la vía para resolver los problemas de la sociedad y economía estadounidense. En el largo trayecto –creyó- este cambio le daría la oportunidad de una mejor vida para todos los estadounidenses.
La reputación de integridad y apertura de Ford lo hicieron muy popular durante los 25 años que estuvo en el Congreso. De 1965 a 1973 fue el líder de oposición en la Casa de Representantes. Nacido en Omaha, Nebraska, en 1913, creció en Grand Rapids, Michigan. Estrella del equipo de fútbol americano de la Universidad de Michigan, luego estudió en Yale, donde fue asistente de entrenador mientras estudiaba leyes. Durante la Segunda Guerra Mundial alcanzó el rango de teniente comandante en la Fuerza Naval. Luego de la guerra regresó a Grand Rapids, donde inició su práctica profesional como abogado e ingresó a la política Republicana. Pocas semanas después de su elección en el Congreso, en 1948, se casó con Elizabeth Bloomer. Tuvieron cuatro hijos: Michael, John, Steven y Susan.
Como presidente, Ford trató de tranquilizar controversias tempranas al otorgarle total absolución al expresidente Nixon. Su nominado para vicepresidente, el exgobernador Nelson Rockefeller de Nueva York, fue la segunda persona en ocupar ese cargo por nombramiento. En forma gradual, Ford seleccionó a su propio gabinete.
Ford estableció sus políticas durante su primer año en la presidencia, a pesar de la oposición de un congreso dominado por demócratas. Su primera meta fue disminuir la inflación. Luego, cuando la recesión se convirtió en el problema doméstico más serio del país, tomó medidas para estimular la economía. Pero, todavía temeroso de la inflación, Ford vetó varias leyes no militares que hubieran incrementado el ya pesado déficit presupuestario. Durante sus primeros 14 meses como presidente, vetó 39 medidas. Sus vetos fueron, por lo general, sustentados.
Ford continuó viéndose como “un moderado en asuntos internos, un conservador en asuntos fiscales y un acérrimo internacionalista en asuntos externos”, igual que lo hacía cuando estuvo en el Congreso. Una meta mayor fue ayudar a que los negocios operaran con mayor libertad, por medio de la reducción de impuestos sobre ellos y la facilitación de los controles ejercidos por agencias reguladoras. “Nosotros declaramos nuestra independencia hace 200 años y no la vamos a perder ahora por papeles y computadoras”, dijo.
En asuntos exteriores, Ford actuó con vigor para mantener el poder estadounidense y el prestigio luego del colapso de Camboya y Vietnam del Sur. Uno de sus principales objetivos fue prevenir una nueva guerra en el Medio Oriente. Al brindarle ayuda a Israel y Egipto, la administración Ford ayudó a persuadir a los dos países de aceptar un acuerdo de tregua interna. La tensión con la Unión Soviética continuó. El Presidente Ford y el líder soviético Leonid I. Brezhnev establecieron nuevas limitaciones para las armas nucleares.
El Presidente Ford ganó la nominación republicana para la presidencia en 1976, pero perdió las elecciones frente al oponente democrático, el exgobernador de Georgia, Jimmy Carter.
El día de su toma de posesión el Presidente Carter inició su discurso diciendo: “Por mí y por nuestra nación, quiero agradecerle a mi predecesor por todo lo que ha hecho por aliviar nuestra patria”. La nación agradecida estuvo de acuerdo.
|